Hoy vi una máquina de escribir muy antigüa. Por más soso que suene, hace rato que quería escuchar el sonido de las teclas, cuando uno las presiona, y parece que las hundiera en el aire. Ese tac tap tat, no sabría describir la onomatomepeya. Solo toqué una sola tecla, una sola vez.
Meli me miró de reojo y me chistó.
Me reí y no me atreví a tocarla otra vez. No fue exactamente por el hecho de que el guardia estuviese mirándonos. Sino porque el sonido, me resultó espontáneo, y quedó flotando en el aire. El sonido de esa única tecla que asarozamente toqué.
La cautiva francesa de Baigorrita, María Carriere
-
Las historias de cautiverio han sido fuente de historias de ficción que a
menudo pueden confundirse con la realidad y viceversa como ya hemos
comentado en ...
Hace 5 días
No hay comentarios:
Publicar un comentario