La parte más molesta de sonreirle a un desprecio, no es el desprecio en si. Es más bien lo que te ahorras de decir, lo que de alguna forma con la sonrisa estas devolviendo. Y no es satisfactorio, sino simplemente molesto, triste. El ego emerge, la sonrisa se retuerce, deja de ser delicada, compradora, sutil. Simplemente pasa a ser una sonrisa soberbia, cuánto hay de mentira en la verdad que no te corresponde decir.
Oh babe, blue nails. ♥
La cautiva francesa de Baigorrita, María Carriere
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Las historias de cautiverio han sido fuente de historias de ficción que a
menudo pueden confundirse con la realidad y viceversa como ya hemos
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Hace 5 días





