La parte más molesta de sonreirle a un desprecio, no es el desprecio en si. Es más bien lo que te ahorras de decir, lo que de alguna forma con la sonrisa estas devolviendo. Y no es satisfactorio, sino simplemente molesto, triste. El ego emerge, la sonrisa se retuerce, deja de ser delicada, compradora, sutil. Simplemente pasa a ser una sonrisa soberbia, cuánto hay de mentira en la verdad que no te corresponde decir.
Oh babe, blue nails. ♥
Rafael de Soto - Cautivo
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Declaración del cautivo Rafael de Soto - junio de 1752
En Buenos Aires, a catorce de junio de 1752 para la información que está
dando el Procurador de ...
Hace 3 días





