Recorrí toda la tarde, tus pasos. Recorrí tu sonrisa, y alguno de tus besos. Recorrí todo el terreno que pisamos, que bailamos... tu pelo, mi terquedad. No pude evitar reirme y tomarme de una manera distinta la manera, mis maneras de recordarte. Caminé despacio, muriéndome de frío con los primeros vientos tibios de la primavera. Pero seguí caminando, recorriendo, observando, que necesito tiempo, más tiempo (para poder cambiarte por el viento).♥
La cautiva francesa de Baigorrita, María Carriere
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Las historias de cautiverio han sido fuente de historias de ficción que a
menudo pueden confundirse con la realidad y viceversa como ya hemos
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Hace 5 días
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