No quiero limones en mi alacena, no quiero limones en mi cama, ni en mi placard, no quiero limones en mi cabeza, y ay, estás tan ácida, tan ácida. No quiero tus limones cerca mío no los quiero, no los quiero. No quiero extrañarlos tampoco, no quiero, y ay, se vuelve tan ácido, tan ácido. No quiero. No quiero. Te extraño.
La cautiva francesa de Baigorrita, María Carriere
-
Las historias de cautiverio han sido fuente de historias de ficción que a
menudo pueden confundirse con la realidad y viceversa como ya hemos
comentado en ...
Hace 5 días

No hay comentarios:
Publicar un comentario