No quiero limones en mi alacena, no quiero limones en mi cama, ni en mi placard, no quiero limones en mi cabeza, y ay, estás tan ácida, tan ácida. No quiero tus limones cerca mío no los quiero, no los quiero. No quiero extrañarlos tampoco, no quiero, y ay, se vuelve tan ácido, tan ácido. No quiero. No quiero. Te extraño.
Rafael de Soto - Cautivo
-
Declaración del cautivo Rafael de Soto - junio de 1752
En Buenos Aires, a catorce de junio de 1752 para la información que está
dando el Procurador de ...
Hace 3 días

No hay comentarios:
Publicar un comentario