No quiero limones en mi alacena, no quiero limones en mi cama, ni en mi placard, no quiero limones en mi cabeza, y ay, estás tan ácida, tan ácida. No quiero tus limones cerca mío no los quiero, no los quiero. No quiero extrañarlos tampoco, no quiero, y ay, se vuelve tan ácido, tan ácido. No quiero. No quiero. Te extraño.
Basilia cautiva de los blancos
-
Basilia: el martirio de una hija nativa de las pampas
*Un bisnieto cuenta como fue cautivada y mutilada a los cinco años en
Tapalqué por un terrateniente...
Hace 2 días

No hay comentarios:
Publicar un comentario