Hoy vi una máquina de escribir muy antigüa. Por más soso que suene, hace rato que quería escuchar el sonido de las teclas, cuando uno las presiona, y parece que las hundiera en el aire. Ese tac tap tat, no sabría describir la onomatomepeya. Solo toqué una sola tecla, una sola vez.
Meli me miró de reojo y me chistó.
Me reí y no me atreví a tocarla otra vez. No fue exactamente por el hecho de que el guardia estuviese mirándonos. Sino porque el sonido, me resultó espontáneo, y quedó flotando en el aire. El sonido de esa única tecla que asarozamente toqué.
Felices los felices (dijo el venerable ciego)
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La felicidad está en exceso sobrevalorada. Muchos comerciales de televisión
intentando venderte yogures para cagar más fuerte o desodorantes que
lograrán ...
Hace 1 semana
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