La parte más molesta de sonreirle a un desprecio, no es el desprecio en si. Es más bien lo que te ahorras de decir, lo que de alguna forma con la sonrisa estas devolviendo. Y no es satisfactorio, sino simplemente molesto, triste. El ego emerge, la sonrisa se retuerce, deja de ser delicada, compradora, sutil. Simplemente pasa a ser una sonrisa soberbia, cuánto hay de mentira en la verdad que no te corresponde decir.
Oh babe, blue nails. ♥
Crónica de la fundación de Buenos Aires (Basilio A. Raymundo)
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*“las cosas que allí se vieron*
*no se han visto en Escrituras,*
*comer la propia asadura*
*de su hermano.”*
Crónica de la fundación de Buenos A...
Hace 22 horas
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